martes, 5 de agosto de 2008

Una sola vez le gané al sol y amanecí antes que él.

Me descubrió limpio de alma y con una felicidad oculta que quería despertar con la esperanza en tu mano. Me dio unos besos que afectaron positivamente todo mi cuerpo. En ese momento, aunque el amor no haya tocado mi puerta me di cuenta que no olvidar que uno es un ser sensible, en un extremo tan alto que puede llegar a ser de una especie única. Transformándome según el entorno en el que me manejo me veo rodeado. Brindo buenas energías que me rodean en forma armoniosa. Otra vez me veo enrollado en un ensimismado de mí que me mantiene lejos de toda maldad. La vida parece tan cercana a ser lo que imaginé cuando era chico. Esos momentos que jugaba con ella como si fuera tan fácil.
Hoy me levanté antes que el Sol y pude ver eso que siempre quise: La vida es bella. Cuando los peores factores externos ruegan ingresar en mí yo los transformo con una magia que los convierten en alegría. Con esa sonrisa en mi rostro que ilumina algunos caminos me siento divertido y con ganas de vivir.
Hoy me levante antes que el Sol y dentro mío estaba eso que me da seguridad, confianza y amor. Esa esencia sensible que me conecta con mi más verdadero rostro. Donde lo importante de la vida renace y me mantiene expectante y descubriendo esto que hace cosquillas en mi estómago. Como cuando uno se enamora y una catarata de estrellas de miel revolotea en nuestro interior. Así descubro cosas de mí que nadie conoce y reconoce. Ni siquiera yo sabía que esta luz interior iluminaría mi camino. Cómo describir lo más racional esa luz. Cómo describir lo que es amanecer antes que el Sol.
Ya salió el Sol y la esencia sigue dentro mío como un haz de luz.
Es armonía que transforma todo lo negativo en positivo como un alquimista.
Es un poco de esencia de vainilla que le pone gusto a todas las comidas.
Es eso que no se puede explicar cuando uno se enamora.
Son esas cosas que hacen que la magia ronde por mi vida.
Es la sensibilidad de ver la tristeza en tu rostro oculta desde una máscara de ausente alegría.
Es volverte a ver y saber que mi vida ya es diferente y quiero alguien que me haga bien.
Es creer en mí y en la forma de sentir.
Es ver las cosas que me hacen feliz.
Es tener la esperanza de encontrarte.
Es tener que bañarme para ir al trabajo porque hace rato que salió el Sol.

1 comentario:

Sebastián Zaiper Barrasa dijo...

Ja

Al que madruga la poesía lo hace llegar tarde al laburo...

Saludetes amigazo!