Sería muy fácil...
preocuparme por llegar a fin de mes.
No pedirle a mi mente que me de más ideas que ayer.
No exigir a mi cuerpo un poco de esfuerzo más.
Esconder mi poesía dentro mío.
No mirar a los ojos al mendigo que pide piedad.
No buscar la sonrisa de cada niño que pasa por mi camino.
Sentir que mi vida se limita a no molestar y pasarla lo mejor posible.
Mirar hasta donde mi horizonte puede mirar.
No cuidar mis sueños y olvidar los deseos que puedo cumplir.
Ir por el camino más seguro y más corto.
Llegar al placer hoy sin preocuparme por mañana.
No hacer nada por el otro que me está pidiendo una mano.
Trepar por mi escalera posándome sobre las cabezas de mis compañeros.
No preocuparme por el medio ambiente y pensar en que hoy estamos y mañana no.
Ahora yo creo que hay gente que día a día está haciendo de este mundo un poco peor sin impórtale en absoluto el ser desconocido.
Con su ego como bandera y despreciando de todo lo que sus ojos no ven.
Ignorando la cara de aquel niño de pies descalzos que limpiándose los mocos, le pide una golosina del kiosco.
Arruinando cada especie viviente, consumiendo al máximo para aprovechar cada ganancia personal.
Presionando y con miradas frías subestimando a cada alma soñadora.
Limando las esperanzas de que esto crezca.
Poniendo la soga al cuello del que desea seguir sus sueños.
Entonces me pregunto? Que vamos a hacer al respecto? Que pensamos hacer con nuestras vidas? Transcurrir en esta vida olvidando nuestras esencias a un lado para que no molesten a nadie. Cuando esta tierra llora para que vos la cuides, seguiremos dándole la espalda. Cuándo la alegría explote desde tus venas, vas a sublimarla. Vas a dejar que la sociedad empuje al vacío tus sueños? Vas a guardarte todas esas sonrisas que esos niños están esperando? No vas a esforzarte para dar un poco más en el camino acertado, prolija o desprolijamente? No cuidaras de este planeta para que mañana te sientas mejor de lo que generamos todos juntos? Pasaras el último día de tu vida con la esperanza de que todo cambie sin hacer nada?
domingo, 7 de septiembre de 2008
lunes, 1 de septiembre de 2008
huesped
Te encerré en mi cuerpo, cuando te vi llegar te ignoré con total impunidad. Desprecié tu talento y veo como te angustias perplejo con ganas de volar. Me perdí en las ganas de buscar una aceptación y en los deseos ajenos que quise cumplir. Te moleste con algunas burbujas que exaltaban tu pasividad. Vos nunca me dejaste, no te di un sentimiento de aceptación y forcé para que no surja la naturalidad. Me golpeabas en mi frente para salir, en mi voz y en mis palabras. Querías que te dejé ser y yo luché con la peor de las jugadas. Te ignoré impunemente.
Pero hoy me ves que de a poco te estoy observando y te veo en un rincón dentro mío sentado con las piernas contra el pecho y la cabeza apoyada sobre tus rodillas. Un torrente de sangre te despierta y ves que te estoy analizando con cara de desconfianza y preguntándome si no es hora de que te deje ser libre. Tu mirada no es de piedad, ni de plegaria, ni de perro faldero ni de éxito. Solo mirás con naturalidad y me observás mirándote. Son siete segundos que conectamos en silencio. Pero la banalidad me distrae y el esfuerzo vuelve a mí y te ignoro. En ese momento una pequeña ira domina tu ser y golpeas mi garganta con tus uñas. El golpe me deja entumecido y la pasividad me hace volver a mirarte. Se que preguntas cuando te liberaré pero la exigencia todavía no me deja y tu tristeza me gobierna. Me llega y puedo sentirte inundándome de un llanto que libera una explosión de sentimientos positivos. Es un pequeño trance que te hace poner de pie. Así nos llevamos un poco del otro y nos miramos con algo de aceptación en estos momentos. Es una forma de cambiar nuestro camino y que los sueños comiencen a tener un rumbo prolijo en mi vida.
Pero hoy me ves que de a poco te estoy observando y te veo en un rincón dentro mío sentado con las piernas contra el pecho y la cabeza apoyada sobre tus rodillas. Un torrente de sangre te despierta y ves que te estoy analizando con cara de desconfianza y preguntándome si no es hora de que te deje ser libre. Tu mirada no es de piedad, ni de plegaria, ni de perro faldero ni de éxito. Solo mirás con naturalidad y me observás mirándote. Son siete segundos que conectamos en silencio. Pero la banalidad me distrae y el esfuerzo vuelve a mí y te ignoro. En ese momento una pequeña ira domina tu ser y golpeas mi garganta con tus uñas. El golpe me deja entumecido y la pasividad me hace volver a mirarte. Se que preguntas cuando te liberaré pero la exigencia todavía no me deja y tu tristeza me gobierna. Me llega y puedo sentirte inundándome de un llanto que libera una explosión de sentimientos positivos. Es un pequeño trance que te hace poner de pie. Así nos llevamos un poco del otro y nos miramos con algo de aceptación en estos momentos. Es una forma de cambiar nuestro camino y que los sueños comiencen a tener un rumbo prolijo en mi vida.
miércoles, 27 de agosto de 2008
que hice con mi vida?
Cuanto tiempo desperdiciado,
buscando en lugares equivocados.
Cuantas ganas poco enfocadas.
Corriendo cuando a mi lado me esperaba ella sentada.
Jugando cuando debía estar hablando en serio.
Nada me importó demasiado, y ella me observaba.
Cuanta veces la lastimé y la herí sin querer.
Cuantas veces pude amar y preferí gozar el momento.
Cuantas veces lo efimero le ganó a lo eterno.
Así te perdí fuera de mí, cuando querías que fuera yo.
Me rechacé para que no hacerte daño.
Así te fuiste cabizbaja con algo de pena por mí.
Me viste viviendo la vida como un show,
y el payaso de la tristeza comiendo mi humandidad.
La alegría era poco organica y mucho de forzada.
Jugué con vos, jugué conmigo y la vida me pegó duro.
Me regaló una soledad que quemaba como un sol a la piel quemada.
Pensaste que aprendería rápidamente, sin embargo
mi exigencia me baño de superficilidad.
Junte cobardía y dejé el valor de lado.
Estallé de alegría y solo me quedaba el llanto.
Que no estalla y solo convive en mí como una plegaria a ti.
Me dejas de lado para que me rechacé y me discriminé.
Ya no soy tan amigo de mi soledad como antes.
Duermo junto a un amor de mi vida y recuerdo lo que me hace bien.
Me siento tan tranquilo y tan aceptado que retorno a mis origines.
Así me pregunto que he hecho con mi vida y
como puede ser que no haya tenido la inteligencia de no comprar todo lo que me venden
Buscando el punto donde me desvie del camino
Vuelvo para atrás con algunas heridas que dificilmente sanarán.
Me río nuevamente pero la carcajada no sale de mí.
Quizás algun día en algun río de amor te encuentre sentada esperandome.
Y dejaré de correr y me sentaré en tus piernas para pedirte perdón.
Esperando como un perrito desobediente que me des tu caricia del alma
buscando en lugares equivocados.
Cuantas ganas poco enfocadas.
Corriendo cuando a mi lado me esperaba ella sentada.
Jugando cuando debía estar hablando en serio.
Nada me importó demasiado, y ella me observaba.
Cuanta veces la lastimé y la herí sin querer.
Cuantas veces pude amar y preferí gozar el momento.
Cuantas veces lo efimero le ganó a lo eterno.
Así te perdí fuera de mí, cuando querías que fuera yo.
Me rechacé para que no hacerte daño.
Así te fuiste cabizbaja con algo de pena por mí.
Me viste viviendo la vida como un show,
y el payaso de la tristeza comiendo mi humandidad.
La alegría era poco organica y mucho de forzada.
Jugué con vos, jugué conmigo y la vida me pegó duro.
Me regaló una soledad que quemaba como un sol a la piel quemada.
Pensaste que aprendería rápidamente, sin embargo
mi exigencia me baño de superficilidad.
Junte cobardía y dejé el valor de lado.
Estallé de alegría y solo me quedaba el llanto.
Que no estalla y solo convive en mí como una plegaria a ti.
Me dejas de lado para que me rechacé y me discriminé.
Ya no soy tan amigo de mi soledad como antes.
Duermo junto a un amor de mi vida y recuerdo lo que me hace bien.
Me siento tan tranquilo y tan aceptado que retorno a mis origines.
Así me pregunto que he hecho con mi vida y
como puede ser que no haya tenido la inteligencia de no comprar todo lo que me venden
Buscando el punto donde me desvie del camino
Vuelvo para atrás con algunas heridas que dificilmente sanarán.
Me río nuevamente pero la carcajada no sale de mí.
Quizás algun día en algun río de amor te encuentre sentada esperandome.
Y dejaré de correr y me sentaré en tus piernas para pedirte perdón.
Esperando como un perrito desobediente que me des tu caricia del alma
viernes, 15 de agosto de 2008
Rasgar el alma
Mi teléfono sonaba a la madrugada, atendí sorprendido. Una voz me dijo que tenía que ayudarlo. Me dijeron si podía ir a la casa. Me llamó la madre, me pareció más raro todavía. La madre? Quizás era la hermana, pero corté rápido el teléfono y sin pensarlo fui a su casa. El camino era conocido y corto. Mientras manejaba no me imaginé nada, solo me dirigí a la casa de él sin dejar que mi cabeza como es habitual comience a hacer sus adivinanzas, a funcionar en forma exagerada. Así fue que llegué tranquilo. Toqué el timbre y la puerta se abrió. Conozco la adicción que él tiene, lo siento un poco perdido pero nada grave, nada de lo que no se puede arreglar con una simple terapia. Entonces entre en su casa y pude conectar con un rostro no supe de quién era, ni que hacía en la casa de él. No cruce palabra con el desconocido. Continué mi camino por la cocina de la casa. Lo vi a su hermano, estaba con un ojos totalmente perdidos. Sin saber jugar con la situación, apenas podía manejar su propia vida. Tampoco hablé una sola palabra con élsolo conectamos miradas y ya entendí que debía avanzar hasta su habitación. Entre a la habitación y estaba su madre. Su casi difunta madre con su hermana. Las dos se aliviaron al verme. Se reposaron en mí. Lo busqué a él en la habitación y no lo encontré. La hermana ya estaba en mis brazos y su madre inalterable comenzó a hablar. “Está en el baño… No quiere salir”. Una coraza de hierro la filtraba de la realidad. Mejor así, no hubiera soportado ver una madre destrozada y pidiendo ayuda al cielo. La dejé a la hermana que llenaba su cara de pesadas lágrimas y me dirigí al baño donde se encontraba él. Entré y ahí estaba él, sin ropa y sin pelo. Fue una imagen electrizante. Se había afeitado la cabeza y el cuerpo entero. Y tenía la afeitadora con filo en la mano. Fue terrible verlo así. Disimulé la sensación y me miró con la mirada perdida. Los ojos casi brilantes y me reconoció y parecía haberme esperado. Entonces me abrazó fuerte. Duró unos segundos y lo miré preguntándole qué estaba ocurriendo. Intentó decirme algo pero solo balbuceó algunas palabras. Nada de lo que se decía era claro. Nada de lo que estaba ocurriendo era distinguible.
Pense que me había esperado a que llegara porque era la única persona que podía evitar su muerte. Con las agallas suficientes como para sacarlo de ese baño en soledad. Me miró y luego se ensimismó por unos minutos. Hundió la afeitadora en su brazo, sin hacerla cortar solo presionó sobre sus venas como queriendo alcanzarlas. Grité de miedo y comenzó a rasgarse. Parecía haber un muro entre el baño y la habitación de él. Ninguno de los familiares intervino. Entonces junté un poco de coraje y quise interrumpir la peor de las tragedias. Levantó los ojos y me vio como un completo desconocido. Era una persona fuera de sí y comenzó a atacarme con esa afeitadora. Me rasgó los brazos. La sangre comenzó a salpicarse por las paredes.
Pense que me había esperado a que llegara porque era la única persona que podía evitar su muerte. Con las agallas suficientes como para sacarlo de ese baño en soledad. Me miró y luego se ensimismó por unos minutos. Hundió la afeitadora en su brazo, sin hacerla cortar solo presionó sobre sus venas como queriendo alcanzarlas. Grité de miedo y comenzó a rasgarse. Parecía haber un muro entre el baño y la habitación de él. Ninguno de los familiares intervino. Entonces junté un poco de coraje y quise interrumpir la peor de las tragedias. Levantó los ojos y me vio como un completo desconocido. Era una persona fuera de sí y comenzó a atacarme con esa afeitadora. Me rasgó los brazos. La sangre comenzó a salpicarse por las paredes.
martes, 5 de agosto de 2008
Una sola vez le gané al sol y amanecí antes que él.
Me descubrió limpio de alma y con una felicidad oculta que quería despertar con la esperanza en tu mano. Me dio unos besos que afectaron positivamente todo mi cuerpo. En ese momento, aunque el amor no haya tocado mi puerta me di cuenta que no olvidar que uno es un ser sensible, en un extremo tan alto que puede llegar a ser de una especie única. Transformándome según el entorno en el que me manejo me veo rodeado. Brindo buenas energías que me rodean en forma armoniosa. Otra vez me veo enrollado en un ensimismado de mí que me mantiene lejos de toda maldad. La vida parece tan cercana a ser lo que imaginé cuando era chico. Esos momentos que jugaba con ella como si fuera tan fácil.
Hoy me levanté antes que el Sol y pude ver eso que siempre quise: La vida es bella. Cuando los peores factores externos ruegan ingresar en mí yo los transformo con una magia que los convierten en alegría. Con esa sonrisa en mi rostro que ilumina algunos caminos me siento divertido y con ganas de vivir.
Hoy me levante antes que el Sol y dentro mío estaba eso que me da seguridad, confianza y amor. Esa esencia sensible que me conecta con mi más verdadero rostro. Donde lo importante de la vida renace y me mantiene expectante y descubriendo esto que hace cosquillas en mi estómago. Como cuando uno se enamora y una catarata de estrellas de miel revolotea en nuestro interior. Así descubro cosas de mí que nadie conoce y reconoce. Ni siquiera yo sabía que esta luz interior iluminaría mi camino. Cómo describir lo más racional esa luz. Cómo describir lo que es amanecer antes que el Sol.
Ya salió el Sol y la esencia sigue dentro mío como un haz de luz.
Es armonía que transforma todo lo negativo en positivo como un alquimista.
Es un poco de esencia de vainilla que le pone gusto a todas las comidas.
Es eso que no se puede explicar cuando uno se enamora.
Son esas cosas que hacen que la magia ronde por mi vida.
Es la sensibilidad de ver la tristeza en tu rostro oculta desde una máscara de ausente alegría.
Es volverte a ver y saber que mi vida ya es diferente y quiero alguien que me haga bien.
Es creer en mí y en la forma de sentir.
Es ver las cosas que me hacen feliz.
Es tener la esperanza de encontrarte.
Es tener que bañarme para ir al trabajo porque hace rato que salió el Sol.
Hoy me levanté antes que el Sol y pude ver eso que siempre quise: La vida es bella. Cuando los peores factores externos ruegan ingresar en mí yo los transformo con una magia que los convierten en alegría. Con esa sonrisa en mi rostro que ilumina algunos caminos me siento divertido y con ganas de vivir.
Hoy me levante antes que el Sol y dentro mío estaba eso que me da seguridad, confianza y amor. Esa esencia sensible que me conecta con mi más verdadero rostro. Donde lo importante de la vida renace y me mantiene expectante y descubriendo esto que hace cosquillas en mi estómago. Como cuando uno se enamora y una catarata de estrellas de miel revolotea en nuestro interior. Así descubro cosas de mí que nadie conoce y reconoce. Ni siquiera yo sabía que esta luz interior iluminaría mi camino. Cómo describir lo más racional esa luz. Cómo describir lo que es amanecer antes que el Sol.
Ya salió el Sol y la esencia sigue dentro mío como un haz de luz.
Es armonía que transforma todo lo negativo en positivo como un alquimista.
Es un poco de esencia de vainilla que le pone gusto a todas las comidas.
Es eso que no se puede explicar cuando uno se enamora.
Son esas cosas que hacen que la magia ronde por mi vida.
Es la sensibilidad de ver la tristeza en tu rostro oculta desde una máscara de ausente alegría.
Es volverte a ver y saber que mi vida ya es diferente y quiero alguien que me haga bien.
Es creer en mí y en la forma de sentir.
Es ver las cosas que me hacen feliz.
Es tener la esperanza de encontrarte.
Es tener que bañarme para ir al trabajo porque hace rato que salió el Sol.
miércoles, 23 de julio de 2008
Anestesia de deseo
Sus juegos deberían ser autitos, jugadores de fútbol, armas y peleas de guerra. Sin embargo, Fede, elige las muñecas y el color rosa como preferido. Su cara se ilumina y una sensación de emoción lidera su pancita, cuando se viste de princesa y en su castillo están sus zapatitos rosas que lo llenan de ilusión. Sus sueños están equivocados de cuerpo. Con sus cinco años tiene que afrontar el mundo con un rechazo constante. Está empezando a sentirlo en carne propia. Las voces que retumban en su cabeza le dicen que todo lo que le da placer es equivocado y el asco se está instalando en sus raíces más íntimas.
Su hogar es un lugar donde el placer elige reinar. Entre efímeros encuentros de hombres desesperados por gozar y chicas que eligieron el camino rápido para llegar al dinero. En este lugar Fede es la persona de la casa que más amor tiene y solo puede expresarlo en esos vestidos de fiesta que se pone para diferenciarse de tanta ingenuidad. Su imaginación vuela por los aires y en sus historias la felicidad toca su puerta y el la deja entrar para que canten y jueguen los mejores juegos.
Sin embargo, cuando vuelve a su realidad, odia todo lo que ve y un fuego le está comiendo el vientre, elige la protesta negando su sexo. Eso que se despliega con tanta impunidad en su casa. Eso que su padre tiene tan desvalorizado y manoseado. La madre rechaza de Fede eso que ella tiene anestesiado y su Padre entre ausencias y alcoholes, no sabe tampoco lo que es ser hombre. Nadie puede explicarle a Fede como se vive. Lo está aprendiendo a los golpes y se desespera cuando las risas de sus compañeros se clavan como dientes punzantes en su carne. Fede está siendo lastimando con algo que para ellos es tan diferente pero para él es la protesta a tanta confusión social.
Fede juega con un amor a sus muñecas que nunca recibió, pero su madre lo observa y el odio en ella crece ardiendo de asco en cada célula. Lo desconoce y riega todas sus frustraciones que llenan su cuerpo. Irrumpe la situación. En un alma perdida su madre brota de ira y riega su propia cara con el whisky que ya no puede hacerla escapar más de la realidad. Con un encendedor amenaza a Fede con prenderse fuego sino deja de jugar con esos demonios femeninos. Fede detiene su imaginación y se queda mirando grabando en su retina cada segundo. Sin embargo la torpeza de esa pobre chica hace una cara se inunde de llamas y un grito despavorido quema el vientre del paralizado Fede. Las llamas arden en la cara de su madre y Fede inclina su rostro abre sus ojos hasta esconder al máximo sus párpados. Entendió entonces quien era la que estaba equivocada. La culpa en forma de fuego no llegó a incendiarlo, pero no puede detener las lágrimas por las noches que mantienen, por las dudas, húmeda su alma.
Su hogar es un lugar donde el placer elige reinar. Entre efímeros encuentros de hombres desesperados por gozar y chicas que eligieron el camino rápido para llegar al dinero. En este lugar Fede es la persona de la casa que más amor tiene y solo puede expresarlo en esos vestidos de fiesta que se pone para diferenciarse de tanta ingenuidad. Su imaginación vuela por los aires y en sus historias la felicidad toca su puerta y el la deja entrar para que canten y jueguen los mejores juegos.
Sin embargo, cuando vuelve a su realidad, odia todo lo que ve y un fuego le está comiendo el vientre, elige la protesta negando su sexo. Eso que se despliega con tanta impunidad en su casa. Eso que su padre tiene tan desvalorizado y manoseado. La madre rechaza de Fede eso que ella tiene anestesiado y su Padre entre ausencias y alcoholes, no sabe tampoco lo que es ser hombre. Nadie puede explicarle a Fede como se vive. Lo está aprendiendo a los golpes y se desespera cuando las risas de sus compañeros se clavan como dientes punzantes en su carne. Fede está siendo lastimando con algo que para ellos es tan diferente pero para él es la protesta a tanta confusión social.
Fede juega con un amor a sus muñecas que nunca recibió, pero su madre lo observa y el odio en ella crece ardiendo de asco en cada célula. Lo desconoce y riega todas sus frustraciones que llenan su cuerpo. Irrumpe la situación. En un alma perdida su madre brota de ira y riega su propia cara con el whisky que ya no puede hacerla escapar más de la realidad. Con un encendedor amenaza a Fede con prenderse fuego sino deja de jugar con esos demonios femeninos. Fede detiene su imaginación y se queda mirando grabando en su retina cada segundo. Sin embargo la torpeza de esa pobre chica hace una cara se inunde de llamas y un grito despavorido quema el vientre del paralizado Fede. Las llamas arden en la cara de su madre y Fede inclina su rostro abre sus ojos hasta esconder al máximo sus párpados. Entendió entonces quien era la que estaba equivocada. La culpa en forma de fuego no llegó a incendiarlo, pero no puede detener las lágrimas por las noches que mantienen, por las dudas, húmeda su alma.
martes, 8 de julio de 2008
El tiempo.
Jugué en contra del tiempo y siempre perdí. Busque entenderlo y nuevamente me ganó. Me veo avasallado por un extraño que reduce mis expectativas y me atosiga constantemente. Siento que debo superarlo pero es poco lo que me deja. Juego su juego sin quererlo.
Recuerdo aquella tarde que nuestros cuerpos desnudos lo vencieron sin proponerlo. La risa inhibió sus ganas de florecer. Poco nos acordamos de sus manesillas y con un poco de pudor le sumamos importancia para no subestimarlo demasiado.
En mi niñez poco tenias dentro mío. Pero cuando fuiste generando recuerdos de todo tipo tomaste una importancia que fue inevitable.
Me bañe en un rocío de primavera con la sonrisa de ver tus gotas acariciando mis pómulos. Supe que quizás eras un enemigo sin querer serlo. Que estabas de mi lado. Pero ante vació ese sentimiento, aquel grito desgarrador de los ojos avejentados desgarrando mi juventud.
Los rituales que dedique para vencerte solo lograban estresarme desorganizando mi centro.
Hoy te tengo a mi lado, y la bienvenida de una nueva era me recibió. Unos tambores marcan el ritmo de mi corazón. Cada pulso marca un segundo despreciado pero siento que es aprovechado. Un lugar amigo mío te hice en mi cama. Te espero hasta el día de mi muerte, que viene llegando con una calabera en tus manos. No te temeré más y será con un poco de felicidad el momento preciado
Recuerdo aquella tarde que nuestros cuerpos desnudos lo vencieron sin proponerlo. La risa inhibió sus ganas de florecer. Poco nos acordamos de sus manesillas y con un poco de pudor le sumamos importancia para no subestimarlo demasiado.
En mi niñez poco tenias dentro mío. Pero cuando fuiste generando recuerdos de todo tipo tomaste una importancia que fue inevitable.
Me bañe en un rocío de primavera con la sonrisa de ver tus gotas acariciando mis pómulos. Supe que quizás eras un enemigo sin querer serlo. Que estabas de mi lado. Pero ante vació ese sentimiento, aquel grito desgarrador de los ojos avejentados desgarrando mi juventud.
Los rituales que dedique para vencerte solo lograban estresarme desorganizando mi centro.
Hoy te tengo a mi lado, y la bienvenida de una nueva era me recibió. Unos tambores marcan el ritmo de mi corazón. Cada pulso marca un segundo despreciado pero siento que es aprovechado. Un lugar amigo mío te hice en mi cama. Te espero hasta el día de mi muerte, que viene llegando con una calabera en tus manos. No te temeré más y será con un poco de felicidad el momento preciado
El tiempo
Cómo se evaporó todo el amor que te tuve.
Cuantas ilusiones se esfumaron por el aire.
Las ganas de ganar por primera vez.
Juntar las marquillas con mi hermano.
Fuegos de un baño que ardió de pasión.
Miradas a plena luz del día.
Besos en el infierno de la noche.
Ardor de sol en la piel.
Jugar con la más linda.
Jugar con mi corazón y mi alma.
Juntar un poco más de ilusión para que al fin explote en mis entrañas.
Melancolizar por las noches.
Odiar las mañanas de soledad.
Festejar el momento de éxtasis juntos.
Abrazarnos despreciando el tiempo.
Liquidar un poco del temor y convertirlo en coraje.
Amar lo prohibido.
Alcanzar lo imposible.
Buscar un poco de paz interior.
Armonizar musicalmente el espíritu.
Marearme con el ideal.
Moquear de más.
El amor de las palabras que me dijiste al oído.
Primitivamente soñar con un mundo mejor.
Quitarnos las ropas ignorando que existe el tiempo.
Hablar de corazón y a los ojos.
No dudar por lo que quiero.
Relajarme en tus brazos.
Cantar un poco de tus canciones.
Llorar desconsoladamente y desahogarse.
Todos esos juegos despreocupados.
Tener un único pensamiento en mi mente.
la seguridad de saber que eras mía.
La pasividad de perderte sin hacer nada.
Volver al pasado injustamente.
Recordarme con alegría.
Buscarme en mi interior y encontrarme.
Leer nuevamente mis palabras y agradarme positivamente.
Cansarme de estar cansado.
Observar al tiempo como un enemigo.
Manterme en una posición defensiva.
Esa obsesiòn por el amor.
Eso que quiero decirte y no me animo.
Cuantas ilusiones se esfumaron por el aire.
Las ganas de ganar por primera vez.
Juntar las marquillas con mi hermano.
Fuegos de un baño que ardió de pasión.
Miradas a plena luz del día.
Besos en el infierno de la noche.
Ardor de sol en la piel.
Jugar con la más linda.
Jugar con mi corazón y mi alma.
Juntar un poco más de ilusión para que al fin explote en mis entrañas.
Melancolizar por las noches.
Odiar las mañanas de soledad.
Festejar el momento de éxtasis juntos.
Abrazarnos despreciando el tiempo.
Liquidar un poco del temor y convertirlo en coraje.
Amar lo prohibido.
Alcanzar lo imposible.
Buscar un poco de paz interior.
Armonizar musicalmente el espíritu.
Marearme con el ideal.
Moquear de más.
El amor de las palabras que me dijiste al oído.
Primitivamente soñar con un mundo mejor.
Quitarnos las ropas ignorando que existe el tiempo.
Hablar de corazón y a los ojos.
No dudar por lo que quiero.
Relajarme en tus brazos.
Cantar un poco de tus canciones.
Llorar desconsoladamente y desahogarse.
Todos esos juegos despreocupados.
Tener un único pensamiento en mi mente.
la seguridad de saber que eras mía.
La pasividad de perderte sin hacer nada.
Volver al pasado injustamente.
Recordarme con alegría.
Buscarme en mi interior y encontrarme.
Leer nuevamente mis palabras y agradarme positivamente.
Cansarme de estar cansado.
Observar al tiempo como un enemigo.
Manterme en una posición defensiva.
Esa obsesiòn por el amor.
Eso que quiero decirte y no me animo.
viernes, 4 de julio de 2008
Oscuridad
La oscuridad de la tormenta es interrumpida por una pequeña iluminación colgada de un cable sin ninguna intención estetica. La reja que separa la celda del frío patio posee solo algunas manchas blancas de pintura blanca sobre el acero. El piso de pavimento de hormigón ligero es encuentra con los desniveles inundados del agua del techo que ya no cumple su función. Las primeras dos camas cuchetas tienen apoyados dos “ventajeros”(Soporte de cama de madera con cuchillo adosado en la punta). Sentados en la tercer cama se encuentran los que nunca duermen, rasgando una antigua guitarra entre risas y cantos. Debajo de la enrejada ventanita superior se encuentran los posters de las inalcanzables seductoras.
Una sábana colgada divide una habitación de otra. Hay termo junto a una cama simple, en la que se ve a un hombre con lágrimas apunto de vencer la grabedad y otro escuchando mordiendo su labio inferior. En la silla que está junto a la cama, hay un radiograbador que mandó Nico con su primer sueldo en libertad. Están escuchando, para no molestar a los muchachos, en un volumen ínfimo, una canción de Marco Antonio. En la pared del fondo hay muchos escritos luchando por sobrevivir a la humedad. Sobresale uno hecho en color rojo que dice “Flaqui, esperame”.
Una sábana colgada divide una habitación de otra. Hay termo junto a una cama simple, en la que se ve a un hombre con lágrimas apunto de vencer la grabedad y otro escuchando mordiendo su labio inferior. En la silla que está junto a la cama, hay un radiograbador que mandó Nico con su primer sueldo en libertad. Están escuchando, para no molestar a los muchachos, en un volumen ínfimo, una canción de Marco Antonio. En la pared del fondo hay muchos escritos luchando por sobrevivir a la humedad. Sobresale uno hecho en color rojo que dice “Flaqui, esperame”.
jueves, 3 de julio de 2008
El amor no ama a nadie
Quise tocarte pero no llegué, extendí mi mano hasta lugares inalcanzables. Con un sacudón me negaste eso que Dios había creado para mí. El vacío me estaba matando, las fuerzas habían quedado despilfarradas por el camino. Mire hacia atrás y otra velas mire desvanecidas en forma liquida sin espesor, difícilmente volvería a ser amigo mío nuevamente. La bronca de la injusticia lastimaría cualquier posibilidad de cariño interno. Jugaste tanto conmigo que mi alma se confundió y despistada se marchó a un lugar tan escondido de mi cuerpo que ya nadie la encontraría.
Una murga rasgo tanto los tejidos internos que a las noches les costaría sanar. Los deseos escondieron su cabeza buscando un alma más apiadada. Y volviendo a buscar en lugares tan ajenos a mí, golpee mi cabeza contra una pared. La sangre que caía por mi pomulo izquierdo no me detendría de ninguna manera. Las miradas frías, lejos de anestesiarme los golpes, me penetraban y mis defensas no podían resistir más tant injusticia.
Cuando parecía que un golpe más me dejaría knock out, vino esa masa, que como un martillo se enterró en mi cien, rompio mi craneo generando un agujero en mi. El esfuerzo por ocultar esa herida era todo mi objetivo. Otra vez aquel ser ajeno era más fuerte que yo. Me estaba liquidando y mis fuerzas por el suelo dejaban que me liquides lentamente. Me hacía bien verte bien. Taladrando cada hueso que cubría mi cerebro, llegaste a dañar partes irrecuperables.
El dolor había pasado el sol aparecería, llegarías vos que me salvarías la vida. Pero un poco de temor ajeno, me alejaba de vos. No podría resistir otro rechazo impune. Así fue que me abriste las ventanas y cuando vi ese cielo azul de tus ojos, me tire sin salvavidas. Creí en vos y la mejor vida que podrías darme. Todo el amor que venía acumulando lo desplegaría en aquella sonrisa que me derretía.
Salte por tu ventana, el riesgo asumido sin duda me reconfortaría. Ya había tomado el impulso, que no tenía vuelta atrás. Me encontraba volando, en el cielo se olía de esa forma. Supe lo que los jazmines sienten cuando la primavera llega a sus vidas. Entendí como se sienten las aves que alcanzan el primer vuelo.
Cuando llegué al punto más alto de mi vuelo, mire para abajo y el temor hizo recoger mis alas y nada había bajo mis pies. Había dado todo por ese salto, tu imagen lo merecía.
Sin darme cuenta y a toda velocidad comencé abajo, mis piernas temblaron y un rácimo de pensamientos paso por mi mente, la oscuridad me dijo “el amor no ama a nadie”. Hizo rápidamente poner mi cabeza debajo de mis pies. La velocidad que tomaba hacia abajo era desconocida. El viento lograba despejarme. Rogué por lo más querido que tenía perder el conocimiento. Pero otro pensamiento negativo nublo mi vista y recordé no tener gente amada. El fin del vuelo estaba a dos centímetros de mi cabeza y lo estaba sintiendo. Ya era demasiado tarde.
Logré escuchar un sonido, más fuerte que el golpe que mi madre me había propiciado aquella vez que llegue tarde. Senti como los huesos de mi cabeza se astillaban hasta hacerse cenisas. El craneó fue hecho polvo y yo seguía consciente. Papidamente, mi cerebro se hizo papilla, era como pure desplegado sobre aquel afalto. Mis ojos se dividieron y mi ojo izquierdo salio rodó hasta el hueco de una alcantarilla. Los hombros tocaron el píso con mi cabeza totalmente destrozada. Por fin dejé de sentir dolor. Ya no sufriría más por amor.
Una murga rasgo tanto los tejidos internos que a las noches les costaría sanar. Los deseos escondieron su cabeza buscando un alma más apiadada. Y volviendo a buscar en lugares tan ajenos a mí, golpee mi cabeza contra una pared. La sangre que caía por mi pomulo izquierdo no me detendría de ninguna manera. Las miradas frías, lejos de anestesiarme los golpes, me penetraban y mis defensas no podían resistir más tant injusticia.
Cuando parecía que un golpe más me dejaría knock out, vino esa masa, que como un martillo se enterró en mi cien, rompio mi craneo generando un agujero en mi. El esfuerzo por ocultar esa herida era todo mi objetivo. Otra vez aquel ser ajeno era más fuerte que yo. Me estaba liquidando y mis fuerzas por el suelo dejaban que me liquides lentamente. Me hacía bien verte bien. Taladrando cada hueso que cubría mi cerebro, llegaste a dañar partes irrecuperables.
El dolor había pasado el sol aparecería, llegarías vos que me salvarías la vida. Pero un poco de temor ajeno, me alejaba de vos. No podría resistir otro rechazo impune. Así fue que me abriste las ventanas y cuando vi ese cielo azul de tus ojos, me tire sin salvavidas. Creí en vos y la mejor vida que podrías darme. Todo el amor que venía acumulando lo desplegaría en aquella sonrisa que me derretía.
Salte por tu ventana, el riesgo asumido sin duda me reconfortaría. Ya había tomado el impulso, que no tenía vuelta atrás. Me encontraba volando, en el cielo se olía de esa forma. Supe lo que los jazmines sienten cuando la primavera llega a sus vidas. Entendí como se sienten las aves que alcanzan el primer vuelo.
Cuando llegué al punto más alto de mi vuelo, mire para abajo y el temor hizo recoger mis alas y nada había bajo mis pies. Había dado todo por ese salto, tu imagen lo merecía.
Sin darme cuenta y a toda velocidad comencé abajo, mis piernas temblaron y un rácimo de pensamientos paso por mi mente, la oscuridad me dijo “el amor no ama a nadie”. Hizo rápidamente poner mi cabeza debajo de mis pies. La velocidad que tomaba hacia abajo era desconocida. El viento lograba despejarme. Rogué por lo más querido que tenía perder el conocimiento. Pero otro pensamiento negativo nublo mi vista y recordé no tener gente amada. El fin del vuelo estaba a dos centímetros de mi cabeza y lo estaba sintiendo. Ya era demasiado tarde.
Logré escuchar un sonido, más fuerte que el golpe que mi madre me había propiciado aquella vez que llegue tarde. Senti como los huesos de mi cabeza se astillaban hasta hacerse cenisas. El craneó fue hecho polvo y yo seguía consciente. Papidamente, mi cerebro se hizo papilla, era como pure desplegado sobre aquel afalto. Mis ojos se dividieron y mi ojo izquierdo salio rodó hasta el hueco de una alcantarilla. Los hombros tocaron el píso con mi cabeza totalmente destrozada. Por fin dejé de sentir dolor. Ya no sufriría más por amor.
martes, 24 de junio de 2008
*Vía libre a la planta del balcón*
" *Vía libre a la planta del balcón*
La Justicia consideró que penalizar el cultivo de la planta de marihuana para consumo personal contraría el respeto a las acciones privadas que garantiza la Constitución. La Cámara Federal sobreseyó a un hombre que tenía seis plantas."
Deliberadamente, ahora que uno que va por el camino de la sanidad, con un
dejo de nostalgia hacia las épocas de libertinaje mental, te tiran abajo todas las esperanzas de crecimiento espiritual. Ensucian tu destino
diciendo que no está mal que plantes cultivos naturales alucinojenos y uno
que se estaba recatando guachin vuelve a su casa y se pone un vivero de
media manzana y dos naranjas de marihuana. Cae en la recta final de la
vida y al rato viene el poli y te dice que la ley cambio y que deben
llevarse todas tus plantas. Como el banco al que le doy el tercio de mi
vida se lleva todos nuestros bienes y nos usan todo el tiempo
exprimiendo nuestra fe.
La Justicia consideró que penalizar el cultivo de la planta de marihuana para consumo personal contraría el respeto a las acciones privadas que garantiza la Constitución. La Cámara Federal sobreseyó a un hombre que tenía seis plantas."
Deliberadamente, ahora que uno que va por el camino de la sanidad, con un
dejo de nostalgia hacia las épocas de libertinaje mental, te tiran abajo todas las esperanzas de crecimiento espiritual. Ensucian tu destino
diciendo que no está mal que plantes cultivos naturales alucinojenos y uno
que se estaba recatando guachin vuelve a su casa y se pone un vivero de
media manzana y dos naranjas de marihuana. Cae en la recta final de la
vida y al rato viene el poli y te dice que la ley cambio y que deben
llevarse todas tus plantas. Como el banco al que le doy el tercio de mi
vida se lleva todos nuestros bienes y nos usan todo el tiempo
exprimiendo nuestra fe.
El chico feliz jugó con la peluda mascota
La felicidad peluda juega con una mascota como un chico
La mascota juega felizmente con chicos peludos
Peludos felices jugaban con mascotas como chicos
El juego feliz achico a la mascota por peluda
La peluda de la chica no jugo sin felicidad por su mascota
La peludez jugo chicamente una mascota sin felicidad
Achicar el juego con mascotas de felices peludos
que peludo, en el juego se achicaron como mascotas sin felicidad
para jugar con felicidad hay que mascotear como un niño sin pelos
achicame los pelos que estoy feliz porque juegan las mascotas contra los chicos
sin pelos se la jugó felizmente, achicó la mascota
jugame un chico de pelos que las mascotas se achicaron de felicidad
que peluda felicidad jugue achicado como mascota
Los chicos felices ya que juegan con sus pelos como mascotas
jugatela con la peluda, es una mascota que no se achica por felicidad
feliz, cuando jugaba sin pelos con chicas como mascotas
juegos con pelos, chicos con mascotas, la felicidad
Che mascota, jugame el chico pero con felicidad
juego a que mis pelos felices son mascotas chiquitas
las chicas juegan peludamente mi felicidad mascoteandome
Jugar con chicos felices sin mascotas, de pelos.
felizmente, los pelos de los chicos, sin mascotas jugando.
el juego se achicó sin felicidad cuando jugamos con mascotas
Son mascotas con pelos los que juegan con chicas sin felicidad
Para no achicarme sin felicidad juego con mis pelos
La mascota juega felizmente con chicos peludos
Peludos felices jugaban con mascotas como chicos
El juego feliz achico a la mascota por peluda
La peluda de la chica no jugo sin felicidad por su mascota
La peludez jugo chicamente una mascota sin felicidad
Achicar el juego con mascotas de felices peludos
que peludo, en el juego se achicaron como mascotas sin felicidad
para jugar con felicidad hay que mascotear como un niño sin pelos
achicame los pelos que estoy feliz porque juegan las mascotas contra los chicos
sin pelos se la jugó felizmente, achicó la mascota
jugame un chico de pelos que las mascotas se achicaron de felicidad
que peluda felicidad jugue achicado como mascota
Los chicos felices ya que juegan con sus pelos como mascotas
jugatela con la peluda, es una mascota que no se achica por felicidad
feliz, cuando jugaba sin pelos con chicas como mascotas
juegos con pelos, chicos con mascotas, la felicidad
Che mascota, jugame el chico pero con felicidad
juego a que mis pelos felices son mascotas chiquitas
las chicas juegan peludamente mi felicidad mascoteandome
Jugar con chicos felices sin mascotas, de pelos.
felizmente, los pelos de los chicos, sin mascotas jugando.
el juego se achicó sin felicidad cuando jugamos con mascotas
Son mascotas con pelos los que juegan con chicas sin felicidad
Para no achicarme sin felicidad juego con mis pelos
miércoles, 18 de junio de 2008
Otro ángel perdido
Estabas con la respiración perdida, el aire se proyectaba encapsulado hiriendo a tus espectadores que te sentían vivaz y enternecedora en la tierra. "Otro ángel perdido" que paseará por la atmósfera de un mundo desconocido. Si no es así no tiene ningún sentido las palabras de un ser maravilloso que se ha ido. Sería todo de una vanalidad tan grande que pondríamos en duda el valor de generosidad. Juntariamos el propio beneficio desperdiciando al ser humano ajeno. Todo lo contrario fue la vida de ella que ahora nos mira con esa sonrisa coqueta desde el más alla. Más allá de todo pensamiento negativo ella incentiva las ganas de ser una buena persona. Y la verdad que los ángeles se van primero desgarran a las pobres almas que quedan desamparadas esperando que algún milagro ocurra. Y ese aire despedido por una bolsita inherte solo mantiene tu corta vida en esta tierra, para que nos despidamos. Sin embargo las palabras no salen de mi garganta. Sólo un poco de angustia se junta en mi estomagó como tragando esa bolsa de aire, solo pienso lo que quiero decirte con la esperanza de decirtelo en persona. Así nos abandonás y esas palabras mías hierven en mi vientre.
Hasta que queres ir a descansar bajo tierra y un alarido quebrado de agua moja tu tierra y logró decirte sin esperar respuesta de tu alma. "Te quiero", esperando que puedas abrir un ojo desde lo más profundo de la muerte y escuches mi suplica y mis perdones por no haberlo podido expresar en su momento.
Solo mi abuelo se acerca a mí y como un enviado de ella me abraza y me dice: "Ya lo sabía y ella te quería mucho."
La paz reino para ambos que descansamos relajadamente, uno con más suerte que otro.
Hasta que queres ir a descansar bajo tierra y un alarido quebrado de agua moja tu tierra y logró decirte sin esperar respuesta de tu alma. "Te quiero", esperando que puedas abrir un ojo desde lo más profundo de la muerte y escuches mi suplica y mis perdones por no haberlo podido expresar en su momento.
Solo mi abuelo se acerca a mí y como un enviado de ella me abraza y me dice: "Ya lo sabía y ella te quería mucho."
La paz reino para ambos que descansamos relajadamente, uno con más suerte que otro.
martes, 8 de enero de 2008
Tenemos Magia
Una ráfaga de fracaso atravesó mi garganta. Las horas previas revestían retorcijones en el estómago. Intratables, inmanejables. Superaron cualquier intento de dominio sobre mi aire. Cuando me encontré con otras almitas que recorrían el mismo camino fue un sedante para esas sensaciones. Transformaron la energía positivamente recorriendo mi cuerpo una electricidad que alteraba el pulso. Eran purificadores de mis mejores sentimientos, que comenzaba a encender una luz que iluminaba mis ojos. Limpié esas sensaciones y un globo estalló la felicidad contenida que se extendió en cada célula.
Mi cuerpo sería expuesto en pocos minutos, como explicarle que mi único objetivo era su bienestar. El fuego de lo desconocido podía brindarle energía o quemarlo por dentro y fuera. El temblor de mis piernas rápidamente se transformó en una adrenalina que supe controlar con algunas excesivas bocanadas de aire.
El momento se acercó tanto que tuvo fuerza para levantar ese telón pesado que resguardaba nuestra integridad. El fracaso se evaporó al cielo junto con el protector de lienzo negro. Nuestros seres quedaron desnudos ante cientos de ojos punzantes.
La magia se hizo reina y se desparramó suspendida en el aire brillante, cobró vida en nuestras entrañas. Nos elevó a lugares desconocidos y se hizo carne en nosotros. Rápidamente, se dio por satisfecha y se depositó en el ambiente con ansias. Se cruzó de brazos y una sonrisa en sus dientes. No podía perderse nuestra obra.
Un aire de color azul se introdujo en cada uno de nosotros, llegamos a reconocerlo como la armonía musical jugando por nuestras venas. Nuestra garganta no dudo en hacer vibrar esos hilos tensos que se aflojaron luego del primer suspiro azul acariciando y desplegando unos sonidos agradables.
Ya no teníamos que probar nada, solo nos quedaba gozar el momento. Saber que estábamos vivos para transmitir nuestra alegría. La conexión hizo efecto, la magia no resistió la ansiedad y se disparó de su lugar para unirse a la atmósfera de nuestra armonía. Detuvo el tiempo por un instante y regó de alegría el lugar. Los pensamientos no tuvieron dudas, todas las ondas elegían el mismo camino sin contradicciones. Habíamos trabajado y gozado mucho para estar en ese lugar, todo lo que llega con un costo alto se disfruta mucho más.
Algo de ellos llegaba hasta nosotros, algo de nosotros llegaba hacia ellos.
Unos amigos acariciaba mi sonrisa y un abrazo me alentaba a salir a escena nuevamente.
Abrí mis ojos y ya estábamos acabando, con la tranquilidad de haber llegado al éxtasis en varias oportunidades. El telón se estaba cerrando y la magia tenía una sonrisa picara, como quien intenta ocultar una carcajada. Las maderas que sostuvieron tanto talento, sonreían sorprendidas por la energía que bailaba sobre el ambiente. Con un poco de nostalgia en los ojos, el telón se desplegó sobre nosotros, tocando las sabias maderas, un impulsó hizo estallar una bomba de satisfacción. Ondas de agradecimiento en forma de aplauso, acariciaron los oídos. Ya nos quedaba poco tiempo, simplemente extendimos esa vibra y le agregamos un poco de amor en un abrazo interminable.
Hoy ha transcurrido algún tiempo de ese momento. Solo queda en mi retina unas imágenes selladas a fuego. Algunas siestas me regalan un recopilación de los mejores momentos. Otras veces me sorprenden algunos sueños con los ojos abiertos. Una parte de mí se amigo conmigo. La felicidad se depositó en mis entrañas como una semilla que llevaré por el resto de mi vida.
Mi cuerpo sería expuesto en pocos minutos, como explicarle que mi único objetivo era su bienestar. El fuego de lo desconocido podía brindarle energía o quemarlo por dentro y fuera. El temblor de mis piernas rápidamente se transformó en una adrenalina que supe controlar con algunas excesivas bocanadas de aire.
El momento se acercó tanto que tuvo fuerza para levantar ese telón pesado que resguardaba nuestra integridad. El fracaso se evaporó al cielo junto con el protector de lienzo negro. Nuestros seres quedaron desnudos ante cientos de ojos punzantes.
La magia se hizo reina y se desparramó suspendida en el aire brillante, cobró vida en nuestras entrañas. Nos elevó a lugares desconocidos y se hizo carne en nosotros. Rápidamente, se dio por satisfecha y se depositó en el ambiente con ansias. Se cruzó de brazos y una sonrisa en sus dientes. No podía perderse nuestra obra.
Un aire de color azul se introdujo en cada uno de nosotros, llegamos a reconocerlo como la armonía musical jugando por nuestras venas. Nuestra garganta no dudo en hacer vibrar esos hilos tensos que se aflojaron luego del primer suspiro azul acariciando y desplegando unos sonidos agradables.
Ya no teníamos que probar nada, solo nos quedaba gozar el momento. Saber que estábamos vivos para transmitir nuestra alegría. La conexión hizo efecto, la magia no resistió la ansiedad y se disparó de su lugar para unirse a la atmósfera de nuestra armonía. Detuvo el tiempo por un instante y regó de alegría el lugar. Los pensamientos no tuvieron dudas, todas las ondas elegían el mismo camino sin contradicciones. Habíamos trabajado y gozado mucho para estar en ese lugar, todo lo que llega con un costo alto se disfruta mucho más.
Algo de ellos llegaba hasta nosotros, algo de nosotros llegaba hacia ellos.
Unos amigos acariciaba mi sonrisa y un abrazo me alentaba a salir a escena nuevamente.
Abrí mis ojos y ya estábamos acabando, con la tranquilidad de haber llegado al éxtasis en varias oportunidades. El telón se estaba cerrando y la magia tenía una sonrisa picara, como quien intenta ocultar una carcajada. Las maderas que sostuvieron tanto talento, sonreían sorprendidas por la energía que bailaba sobre el ambiente. Con un poco de nostalgia en los ojos, el telón se desplegó sobre nosotros, tocando las sabias maderas, un impulsó hizo estallar una bomba de satisfacción. Ondas de agradecimiento en forma de aplauso, acariciaron los oídos. Ya nos quedaba poco tiempo, simplemente extendimos esa vibra y le agregamos un poco de amor en un abrazo interminable.
Hoy ha transcurrido algún tiempo de ese momento. Solo queda en mi retina unas imágenes selladas a fuego. Algunas siestas me regalan un recopilación de los mejores momentos. Otras veces me sorprenden algunos sueños con los ojos abiertos. Una parte de mí se amigo conmigo. La felicidad se depositó en mis entrañas como una semilla que llevaré por el resto de mi vida.
viernes, 2 de noviembre de 2007
miércoles, 31 de octubre de 2007
Especies en Liquidación
"La impunidad se despliega irradiando los peores sentimientos en mi. Me congelo enmudecido. Mis fuerzas se esfumaron formando parte de este aire viciado.
El grito desesperado rompe mis entrañas, desgarra cada fibra íntima. Quisiera defenderme pero la impotencia domina la situación. Mis plegarias no llegaron al sol y están generándome un vacío existencial. Me exaspera pensar que dependo de esos seres. Me creo inferior, alguien rompió nuestra igualdad. Me quitan el aire que yo les doy."
Esos sentimientos recorrían su alma cuando una autopista interceptó su camino.
Los dos no pudieron coexistir. Pulseada despareja. Pelea entre un ciego anciano y un duro preparado.
El pueblo entero se reunió para verlo caer. Un leve murmullo era la música del lugar. El enorme ombú reconoció a cada espectador: El vagabundo y su perro, que usaron su sombra por largas siestas; El viudo que por las mañanas acariciaba sus hojas porque le hacían recordar al largo cabello de su mujer; Las parejita de gorriones que se formó cuando eran jovenes y que lo eligieron como nido de sus primeros hijos; el chico de pecas, que no comprendía por qué su padre lo había dejado faltar tan fácilmente al colegio. Por fin encontró ese rostro, abrazado fuertemente a Silvia, ambos con lágrimas en los ojos. Recorrió el lugar donde Carlos se posaba y encontró el tatuaje que él le había confesado como primicia “Silvia y Carlos, unidos para siempre”. Aceleró un tren de sentimientos nostálgicos.
Las tardes en que Carlos y sus amigos, se fascinaban entre sí con las novedades de la vida. La noche en la que se quedó llorando junto a él durante largo tiempo, nunca supo el motivo. Las escondidas en las que Juancito perdía siempre aunque espiaba por debajo del codo. Las veces que se preguntaba, habiendo otros pequeños árboles, por qué lo elegían siempre como baño público. Se relajó agradablemente un poco más al recordar el aroma que dejaban esas lluvias de verano sobre su tierra. Aquellos pajaritos que acariciaban sus extremidades con suavidad. Las impresionantes orquestas de los atardeceres de verano. Aquel viento que venía por los inviernos que sacudía todo sus ser. El día que se apoyó sobre su rama principal, perdido de la bandada, ese cantante famoso. La sed calmada por la primera lluvia de la sequía de aquel año sufrido.
Un ruido a motor irrumpió abruptamente sus pensamientos.
Un escalofrío irritó sus extremidades haciendo vibrar sus hojas fuertemente, supo disimular el movimiento con el viento. El temor lastimó sus últimos racimos de valentía. Descubrió dimensiones desconocidas del dolor que cobró protagonismo principal cuando un ruido penetró sus fibras y una vibración comenzó a circular cada centímetro de su corteza. Una sierra sin filo cortaba por presión cada nervio explotando átomos de sufrimiento. Como globos al cielo, cientos de ocupas buscaron otro hogar.
La tierra comenzó a resquebrajarse formando surcos alrededor del árbol. Desde la grieta mayor la raíz principal conoció la luz del día. El movimiento antinatural provocó fisuras a través de todo su cuerpo. No resistió más, abandonó sus fuerzas y resistencia y dejó de sentir dolor.
La sabia se desparramó por toda la tierra, salpicó con un sentimiento de culpa a cada espectador. El crujido de las fisuras y fracturas de las ramas desgarraban como un bebé llorando.
En ese momento, un rocío inexplicable se desprendió de un cielo que no pronosticaba lluvia. Despabilando aquellos rostros adormecidos. Acarició cada centímetro de la tierra, que pareció abrazar la última raíz que se encontraba en su poder. Las máquinas doblegaron su potencia sin el resultado esperado. En ese momento, una lluvia feroz desató. Las bombas en forma de gotas enfurecieron y lastimaron los metales electrónicos. Rejuvenecieron una tierra seca logrando que él volviera a tener conciencia. Las fuerzas volvieron a sus ramas y los pensamientos positivos dominaron su estandarte. La gente sumó sus fuerzas y cuando Carlos tuvo la oportunidad corrió y a se abrazó a él. Se lanzó sobre su lomo y dejó escapar un grito liberando una angustia contenida que contagio rápidamente a todos los espectadores. Se unieron a Carlos y a su árbol. Juancito (ahora, Don Juan) se acostó sobre la raíz principal que estaba herida y la cubrió con tierra.
Las reacciones en cadena desconcertaron a las máquinas que abandonaron su objetivo. Apagaron sus motores y se retiraron del lugar.
La lluvia amainó y los llantos de tristeza rápidamente se convirtieron en lágrimas de alegría. Un gran festejo entre abrazos y gritos giraba alrededor del ombú.
Hoy es 15 de mayo, se cumple un año de la inauguración de la autopista que une el pueblo de Sur con la ciudad del Norte. En el kilómetro quince, hay un letrero verde que dice “ATENCIÓN: DESVIO PELIGROSO” y en letras mucho mas pequeñas se alcanza a leer “por Ombú Considerado Monumento Nacional”.
Ahora se siento muy importante, se siente valorado. Además tiene una plaquetita frente a él en forma de medalla de honor y una persona cuida de él.
Carlos volvió a su pueblo con su pelo blanco y sus manos arrugadas. Algunas tardes de sol se queda mirándolo por largas horas. La saluda como siempre con una palmada es su lomo. El ombú no puede creer que se sienta tan cálido como cuando eran niños
El grito desesperado rompe mis entrañas, desgarra cada fibra íntima. Quisiera defenderme pero la impotencia domina la situación. Mis plegarias no llegaron al sol y están generándome un vacío existencial. Me exaspera pensar que dependo de esos seres. Me creo inferior, alguien rompió nuestra igualdad. Me quitan el aire que yo les doy."
Esos sentimientos recorrían su alma cuando una autopista interceptó su camino.
Los dos no pudieron coexistir. Pulseada despareja. Pelea entre un ciego anciano y un duro preparado.
El pueblo entero se reunió para verlo caer. Un leve murmullo era la música del lugar. El enorme ombú reconoció a cada espectador: El vagabundo y su perro, que usaron su sombra por largas siestas; El viudo que por las mañanas acariciaba sus hojas porque le hacían recordar al largo cabello de su mujer; Las parejita de gorriones que se formó cuando eran jovenes y que lo eligieron como nido de sus primeros hijos; el chico de pecas, que no comprendía por qué su padre lo había dejado faltar tan fácilmente al colegio. Por fin encontró ese rostro, abrazado fuertemente a Silvia, ambos con lágrimas en los ojos. Recorrió el lugar donde Carlos se posaba y encontró el tatuaje que él le había confesado como primicia “Silvia y Carlos, unidos para siempre”. Aceleró un tren de sentimientos nostálgicos.
Las tardes en que Carlos y sus amigos, se fascinaban entre sí con las novedades de la vida. La noche en la que se quedó llorando junto a él durante largo tiempo, nunca supo el motivo. Las escondidas en las que Juancito perdía siempre aunque espiaba por debajo del codo. Las veces que se preguntaba, habiendo otros pequeños árboles, por qué lo elegían siempre como baño público. Se relajó agradablemente un poco más al recordar el aroma que dejaban esas lluvias de verano sobre su tierra. Aquellos pajaritos que acariciaban sus extremidades con suavidad. Las impresionantes orquestas de los atardeceres de verano. Aquel viento que venía por los inviernos que sacudía todo sus ser. El día que se apoyó sobre su rama principal, perdido de la bandada, ese cantante famoso. La sed calmada por la primera lluvia de la sequía de aquel año sufrido.
Un ruido a motor irrumpió abruptamente sus pensamientos.
Un escalofrío irritó sus extremidades haciendo vibrar sus hojas fuertemente, supo disimular el movimiento con el viento. El temor lastimó sus últimos racimos de valentía. Descubrió dimensiones desconocidas del dolor que cobró protagonismo principal cuando un ruido penetró sus fibras y una vibración comenzó a circular cada centímetro de su corteza. Una sierra sin filo cortaba por presión cada nervio explotando átomos de sufrimiento. Como globos al cielo, cientos de ocupas buscaron otro hogar.
La tierra comenzó a resquebrajarse formando surcos alrededor del árbol. Desde la grieta mayor la raíz principal conoció la luz del día. El movimiento antinatural provocó fisuras a través de todo su cuerpo. No resistió más, abandonó sus fuerzas y resistencia y dejó de sentir dolor.
La sabia se desparramó por toda la tierra, salpicó con un sentimiento de culpa a cada espectador. El crujido de las fisuras y fracturas de las ramas desgarraban como un bebé llorando.
En ese momento, un rocío inexplicable se desprendió de un cielo que no pronosticaba lluvia. Despabilando aquellos rostros adormecidos. Acarició cada centímetro de la tierra, que pareció abrazar la última raíz que se encontraba en su poder. Las máquinas doblegaron su potencia sin el resultado esperado. En ese momento, una lluvia feroz desató. Las bombas en forma de gotas enfurecieron y lastimaron los metales electrónicos. Rejuvenecieron una tierra seca logrando que él volviera a tener conciencia. Las fuerzas volvieron a sus ramas y los pensamientos positivos dominaron su estandarte. La gente sumó sus fuerzas y cuando Carlos tuvo la oportunidad corrió y a se abrazó a él. Se lanzó sobre su lomo y dejó escapar un grito liberando una angustia contenida que contagio rápidamente a todos los espectadores. Se unieron a Carlos y a su árbol. Juancito (ahora, Don Juan) se acostó sobre la raíz principal que estaba herida y la cubrió con tierra.
Las reacciones en cadena desconcertaron a las máquinas que abandonaron su objetivo. Apagaron sus motores y se retiraron del lugar.
La lluvia amainó y los llantos de tristeza rápidamente se convirtieron en lágrimas de alegría. Un gran festejo entre abrazos y gritos giraba alrededor del ombú.
Hoy es 15 de mayo, se cumple un año de la inauguración de la autopista que une el pueblo de Sur con la ciudad del Norte. En el kilómetro quince, hay un letrero verde que dice “ATENCIÓN: DESVIO PELIGROSO” y en letras mucho mas pequeñas se alcanza a leer “por Ombú Considerado Monumento Nacional”.
Ahora se siento muy importante, se siente valorado. Además tiene una plaquetita frente a él en forma de medalla de honor y una persona cuida de él.
Carlos volvió a su pueblo con su pelo blanco y sus manos arrugadas. Algunas tardes de sol se queda mirándolo por largas horas. La saluda como siempre con una palmada es su lomo. El ombú no puede creer que se sienta tan cálido como cuando eran niños
lunes, 22 de octubre de 2007
Torcuato
Te enseñan por qué la fotosintesis es primordial para la orquidea, la derivada de la raiz de x, la vida de Marcelo Teófilo de Alvear, objeto indirecto, la demografía de Fiji, la cantidad de agua que cae en las cataratas de Iguazú por segundo, cuantas estrellitas tiene la bandera de Estados Unidos, la composición del agua carbonizada, a decir buenos días en frances, que pasa si mezclas porotos con papel secante, cuantos es 32 grados farenheit, a disfrutar de las horas libres porque la maestra estaba cansada...
Y yo me pregunto... no podrían haber dedicado media hora para explicar cómo se trata a la gente jodida?
Y yo me pregunto... no podrían haber dedicado media hora para explicar cómo se trata a la gente jodida?
domingo, 30 de septiembre de 2007
Dario
Yo soy Darío, 26 años. Él es Juan, vivió la mitad de años que yo, pero nació con 13 años .
Elijo los caminos diferentes para llenar mi alma. Él solo quiere llamar la atención.
Busco en mi interior desparramando alegría espontánea por cada senda transitada. Juan busca quedar bien, hacer lo que corresponda, no agrandarse, no quiere que nadie se ofenda.
Caminando tranquilo me siento a disfrutar de la vida. Él cree que la vida es muy corta, se enloquece en la noche y se nubla ante el sexo.
Bailo porque me da vida, actuo porque me gusta crear otra realidad y juego porque me gusta ser niño. Juan me observa con ojos de critica y juzga cada hecho que hago con el ojo de quien envidia y exaspera de odio.
Soy callado y sereno, solo cuando Juan me molesta siento que tengo que hablar y me hierve el aceite terriblemente.
Es enrome la obsesión de Juan por habitar el mismo cuerpo que yo. Algun día llegaremos a ser amigos, le prestaré mi cuerpo por momentos y dominando la situación saldremos de copas. El con su speed con vodka y yo con mi jugo de naranja. Seguramente se aburrirá y se irá a buscar alguien más divertido.
Elijo los caminos diferentes para llenar mi alma. Él solo quiere llamar la atención.
Busco en mi interior desparramando alegría espontánea por cada senda transitada. Juan busca quedar bien, hacer lo que corresponda, no agrandarse, no quiere que nadie se ofenda.
Caminando tranquilo me siento a disfrutar de la vida. Él cree que la vida es muy corta, se enloquece en la noche y se nubla ante el sexo.
Bailo porque me da vida, actuo porque me gusta crear otra realidad y juego porque me gusta ser niño. Juan me observa con ojos de critica y juzga cada hecho que hago con el ojo de quien envidia y exaspera de odio.
Soy callado y sereno, solo cuando Juan me molesta siento que tengo que hablar y me hierve el aceite terriblemente.
Es enrome la obsesión de Juan por habitar el mismo cuerpo que yo. Algun día llegaremos a ser amigos, le prestaré mi cuerpo por momentos y dominando la situación saldremos de copas. El con su speed con vodka y yo con mi jugo de naranja. Seguramente se aburrirá y se irá a buscar alguien más divertido.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Agotado
La virginidad se encontraba, en forma de polvo naranja, esparcida por toda la superficie. El descampado revelaba las irregularidades del terreno. La luz del lugar era proporcionada por una esfera roja que cubría tres cuartas partes del cielo. El único sonido era el mínimo ruido que producía el viento acariciando las orejas de Grease.
Grease, exploraba el lugar sigilosamente, cuidando cada paso como quien camina sobre un teclado de piano. La ansiedad recorría sus venas.
Al llegar a la cumbre de una superficie, ocurrió lo esperado. Un motor encendió la adrenalina que alentaba su pulso. Su corazón impulsó un caudal de sangre suficiente para abastecer a un mastodonte.
Grease, encontró lo que había anhelado durante años.
Una figura oscura posaba estoicamente sobre una columna blanca. El monumento que divisó tenía vida.
Dos pasos hacia atrás fue su primer instinto. Pero la curiosidad fue más que su inseguridad.
Caminó en dirección al ser vivo. Aumentó el ritmo e intensidad de la respiración ante cada paso. A pocos metros, pudo disitnguir unas garras color dorado usadas para sostener al desconocido.
Las emociones de intriga y temor, pelearon por ganar el podio de sus sentimientos.
Llegó a una mínima distancia de ese animal. Se atemorizó aún más al observar que el extraño no presentaba reacción.
Simuló el movimiento de tocarlo en reiteradas ocasiones para causar alguna resistencia. No encontró respuesta. Intentó eliminar un poco de adrenalina sobrante. Presionó su cabeza con ambas manos para juntarla con su pecho. Luego sacudió ágilmente todo su cuerpo. Sus manos temblaban intensamente y sus ojos se inundaron de unas lágrimas nerviosas.
Su corazón abandonó su función por unos instantes al observar lo que su retina decodificaba.
Unos ojos color sangre conectaron con Grease. Lesionaron su ego, aniquilando cualquier sentimiento de valentía. Los pómulos estrenaron una expresión en su rostro.
El único movimiento del desconocido fue extender una par de alas largas negras brillantes que proporcionaban una sombra intimidante. El escalofrió sufrido parecía no tener fin.
La muerte transitó libremente por el organismo de Grease. Pensamiento que impulsó un mínimo de reacción. Caminó dos pasos hacia atrás tropezando con una piedra. Pudo extirpar de su vientre, un alarido que finalizó un segundo antes de romper su garganta.
A sus espaldas estaba el temor que se relamía por avanzar en sus pensamientos. Toda su vida había estado sometido a él. Alimentándolo en cada elección de evitarlo. Unas sombras internas arrancaban su cabeza con esas garras perfectas.
Podría haberse disipado rápidamente. No enfrentarlo nunca más y volver a su soledad, tan cómoda y segura.
Sin embargo, se incorporó con seguridad, sin dar vueltas, quitó las partículas naranja de su pantalón, aparentando tranquilidad.
Bajó suavemente la barbilla, clavó sus ojos con los del extraño, que intentó inspirar terror en Grease. Solo causó una adrenalina que supo manejar. Internalizando el estremecimiento, identificó un cambio de expresión.
Ambos inclinaron levemente su cabezas hacia un lado, sin despegar la vista uno del otro.
Erizando su piel, Grease logró entrar en el trance más fuerte de su vida.
Gimiendo las anomalías de ese momento. Navegó por el desierto de su alma, reluciendo sus peores recuerdos. La sangre coagulada de su interior, se dispersó por todo su cuerpo. Continuaron petrificados durante unos instantes que parecieron horas. Se estaban aniquilando lentamente, pero el orgullo fue más. El sentimiento generado era superior al propio. Un frío maligno quemó su nuca, hirió el valor de uno, que desparramó una lágrima cargada del peor de los miedos. La angustia de la soledad rondaba por esos dos cuerpos, uno más débil mordiendo la piel del espantoso desconocido. Eliminando el pudor, se fueron fundiendo en una mirada, que entraba en calor lentamente. Se olvidaron de sus prejuicios. Se fundieron en un eclipse eterno. El tiempo se detuvo verdaderamente. Era una sensación inexplicable.
Su mejor momento vivido estaba ocurriendo, no podía romperlo con las malditas inseguridades.
Grease fue saliendo lentamente de su trance. Desaceleró el curso de sus pensamiento.
Sorprendidamente, observó pieles descamándose. Esos sentimientos oscuros, de vacío y sequedad desparramados por el suelo. Los miró con pena y casi nada de culpa.
Al fin, sus emociones no tenían esos filtros que tapaban sus venas.
Grease tuvo una impresión de felicidad.
Se había encontrado con él mismo nuevamente. Eso que andaba desconcertado entre sus sueños perdidos volvió a su cuerpo. Ahora era un ser de una sensibilidad totalmente especial.
Con una sonrisa interna y paz nunca antes conocida desplegó sus alas negras brillantes. Con el envión de sus patas doradas, Grease inició su primer vuelo.
Grease, exploraba el lugar sigilosamente, cuidando cada paso como quien camina sobre un teclado de piano. La ansiedad recorría sus venas.
Al llegar a la cumbre de una superficie, ocurrió lo esperado. Un motor encendió la adrenalina que alentaba su pulso. Su corazón impulsó un caudal de sangre suficiente para abastecer a un mastodonte.
Grease, encontró lo que había anhelado durante años.
Una figura oscura posaba estoicamente sobre una columna blanca. El monumento que divisó tenía vida.
Dos pasos hacia atrás fue su primer instinto. Pero la curiosidad fue más que su inseguridad.
Caminó en dirección al ser vivo. Aumentó el ritmo e intensidad de la respiración ante cada paso. A pocos metros, pudo disitnguir unas garras color dorado usadas para sostener al desconocido.
Las emociones de intriga y temor, pelearon por ganar el podio de sus sentimientos.
Llegó a una mínima distancia de ese animal. Se atemorizó aún más al observar que el extraño no presentaba reacción.
Simuló el movimiento de tocarlo en reiteradas ocasiones para causar alguna resistencia. No encontró respuesta. Intentó eliminar un poco de adrenalina sobrante. Presionó su cabeza con ambas manos para juntarla con su pecho. Luego sacudió ágilmente todo su cuerpo. Sus manos temblaban intensamente y sus ojos se inundaron de unas lágrimas nerviosas.
Su corazón abandonó su función por unos instantes al observar lo que su retina decodificaba.
Unos ojos color sangre conectaron con Grease. Lesionaron su ego, aniquilando cualquier sentimiento de valentía. Los pómulos estrenaron una expresión en su rostro.
El único movimiento del desconocido fue extender una par de alas largas negras brillantes que proporcionaban una sombra intimidante. El escalofrió sufrido parecía no tener fin.
La muerte transitó libremente por el organismo de Grease. Pensamiento que impulsó un mínimo de reacción. Caminó dos pasos hacia atrás tropezando con una piedra. Pudo extirpar de su vientre, un alarido que finalizó un segundo antes de romper su garganta.
A sus espaldas estaba el temor que se relamía por avanzar en sus pensamientos. Toda su vida había estado sometido a él. Alimentándolo en cada elección de evitarlo. Unas sombras internas arrancaban su cabeza con esas garras perfectas.
Podría haberse disipado rápidamente. No enfrentarlo nunca más y volver a su soledad, tan cómoda y segura.
Sin embargo, se incorporó con seguridad, sin dar vueltas, quitó las partículas naranja de su pantalón, aparentando tranquilidad.
Bajó suavemente la barbilla, clavó sus ojos con los del extraño, que intentó inspirar terror en Grease. Solo causó una adrenalina que supo manejar. Internalizando el estremecimiento, identificó un cambio de expresión.
Ambos inclinaron levemente su cabezas hacia un lado, sin despegar la vista uno del otro.
Erizando su piel, Grease logró entrar en el trance más fuerte de su vida.
Gimiendo las anomalías de ese momento. Navegó por el desierto de su alma, reluciendo sus peores recuerdos. La sangre coagulada de su interior, se dispersó por todo su cuerpo. Continuaron petrificados durante unos instantes que parecieron horas. Se estaban aniquilando lentamente, pero el orgullo fue más. El sentimiento generado era superior al propio. Un frío maligno quemó su nuca, hirió el valor de uno, que desparramó una lágrima cargada del peor de los miedos. La angustia de la soledad rondaba por esos dos cuerpos, uno más débil mordiendo la piel del espantoso desconocido. Eliminando el pudor, se fueron fundiendo en una mirada, que entraba en calor lentamente. Se olvidaron de sus prejuicios. Se fundieron en un eclipse eterno. El tiempo se detuvo verdaderamente. Era una sensación inexplicable.
Su mejor momento vivido estaba ocurriendo, no podía romperlo con las malditas inseguridades.
Grease fue saliendo lentamente de su trance. Desaceleró el curso de sus pensamiento.
Sorprendidamente, observó pieles descamándose. Esos sentimientos oscuros, de vacío y sequedad desparramados por el suelo. Los miró con pena y casi nada de culpa.
Al fin, sus emociones no tenían esos filtros que tapaban sus venas.
Grease tuvo una impresión de felicidad.
Se había encontrado con él mismo nuevamente. Eso que andaba desconcertado entre sus sueños perdidos volvió a su cuerpo. Ahora era un ser de una sensibilidad totalmente especial.
Con una sonrisa interna y paz nunca antes conocida desplegó sus alas negras brillantes. Con el envión de sus patas doradas, Grease inició su primer vuelo.
viernes, 14 de septiembre de 2007
No Llegaré a Ser Número Uno
El cielo apreciaba cada nube que cubría un sol que desplegaba un calor sofocante.
El rectángulo central color rojizo parecía diminuto ante la enormidad del estadio.
Se escuchaba el murmullo histérico de la multitud.
El tiempo era dictado por el sonido producido del impacto entre unas cuerdas y una esfera amarilla.
En los principales asientos se escuchaban lenguas que producían la mayor variedad de sonidos y expresiones.
El día esperado había llegado. El honor se presentaba en material de oro indivisible. La derrota era consolada por una copa de plata totalmente devaluada.
Los movimientos de uno de los aspirantes evidenciaban inocultables nervios. Esperaba con ansias la llegada de su rival, Iván.
Iván era el tenista más perfecto del circuito. No se encontraron puntos débiles. Parecía el mejor en todo lo que hacía. Una especie de superhombre. No le sobraba carisma. La sonrisa no era moneda corriente en su rostro. Los festejos eran extremadamente medidos.
Pero su imagen era la más cotizada del mercado. Su postura y figura, hubiera sido envidiada por cualquier rey vanidoso.
Ganando el partido que lo esperaba, se sepultaría para siempre como un prócer en la historia del tenis.
Sin embargo, millones de personas rezaban a su Dios Televisión para que Iván se presente rápidamente. Los medios estaban indignados con la tardanza del tenista. Preguntaban si se haría cargo de las fortunas que se estaban derrochando por su ausencia.
Transcurrió un tiempo considerable. Dos tonos musicales que pedían la atención del público los hizo silenciar completamente. Desde los parlantes, con sonido lluvioso, una voz anunció en varios idiomas. “Damas y Caballeros, tenemos la obligación de suspender el encuentro debido a la ausencia de uno de los protagonistas. Lamentamos las molestias. Las entradas se encuentran a su disposición en boletería”.
La gente deshabitó el estadio con indignación. Se escucharon algunos insultos. Dos minutos después solo quedaba el señor que vendía panchos. Vació el agua en la cancha con total impunidad. Siempre lo había querido hacer.
De todas formas el misterio navegaba por las mentes de cada ser humano. Una preguntaba estaba instalada en el inconsciente colectivo.
¿Dónde estaba Iván?
Dejó su celular cargando en el hotel ubicado seis cuadras y media de la final de tenis. Se encontraba realizando pasos largos y ligeros. Vestía una remera de color magenta ajustada y bermudas anchas azules. La ropa oficial se encontraba en el bolso junto con sus mejores extensiones de su brazo derecho. No pensaba en nada, solo silbaba una canción que había escuchado en la película Kill Bill. Insistía en sus oídos pero no le parecía agradable.
De repente, El hombro derecho llamó la atención de sus pensamientos. Una molestía comenzó a aumentar. Cada paso intensificaba su dolor. Dejó de silbar y su cuerpo transmitió a su cara una seriedad intensa. El dolor de su hombro derecho fue rápidamente contagiado a su bícep del mismo lado. La preocupación ahora angustiaba. El dolor se transmitió a su mano que comenzó a temblar. Cuando sus cuadriceps derechos se contrajeron, un conjunto de lágrimas desafiaban la gravedad. La angustia inundo su ser.
Se detuvo asustado, nervioso. No tenía respuestas.
Pronto su retina recordó un artículo que había leído pocos días atrás sobre la Hemiparesia: debilidad de la mitad derecha o izquierda del cuerpo. Lo leyó como algo totalmente ajeno, ahora lo sentía en carne propia.
La presión lo gobernó al pronunciar en voz alta “debo llegar al partido”. Solo intensificó el dolor extirpando unas cataratas de gotas silenciosas. Algunas tenían como destino la comisura de sus labios, otras, menos afortunadas, se evaporaron en el cemento.
El desconsuelo fue disimulado cuando una agradable voz femenina preguntó: “¿Se encuentra bien?”. “Estoy descansando, gracias” balbuceó preocupadamente sin levantar la mirada.
Cerró sus ojos y comenzó a procesar:
Ya no puedo ir al partido.
Ya no puedo jugar más.
Ya no puedo ser el número uno.
Y ahora qué?
No llegaré a ser número uno
Esta última frase quedo rebotando en su cabeza. Tomando velocidad ante cada repercusión. Cada impulso de repetición interior causaba una sensación diferente. Por un instante su dolor amainó. Ahora no sentía su cuerpo y su mente reiteraba esas palabras que sanaban dentro de él. Por un momento, surgió un agradable sabor al pronunciarlas. La frase seguía masticándose por su boca pero ahora comenzó a sonreír. Pocos segundos después, la risa era carcajada. Se sentía muy bien.
No iba a ser el número uno pero el reía. Pensó en su madre y en su padre ya no podría responder a sus exigencias. Simplemente no podía aunque quisiera. La felicidad era quitar esa presión que pedía una excelencia inhumana.
Se sintió tranquilo, sonrió y relajó su cuerpo al máximo.
Como si su organismo había cumplido su objetivo, ahora se sentía libre de dolores y molestias. Y la potencia física recorría nuevamente su cuerpo.
Alzó su mirada y divisó que la muchacha continuaba estoicamente frente a él. La observó detenidamente y pensó que se encontraba ante un ángel. Su mirada le inspiraba paz. Cuando ella desplegó una sonrisa inevitablemente contagiosa, Iván respondió sin que ella preguntara, “Estoy bárbaro, gracias”.
Si decides que Iván continúe camino a la final de tenis pasa al punto 1.
En cambio, si decides abandonar el partido pasa al punto 2.
1)
Sus potentes piernas, en pocos segundos, lo llevaron, a una velocidad desconocida, al estadio. Logró encontrar a los jueces y a su acérrimo rival. No sintió vergüenza al inventar un supuesto robo de dos criminales armados con misiles de guerra.
El juez consultó con el oponente que aceptó con algunas dudas.
Cumplió con el desafío casi sin público. En una hora venció a su rival. Mantuvo el primer lugar del ranking durante varios largos años.
Fue el máximo referente del deporte. Dos estadios de Nueva York y Londres utilizaron su nombre para obtener más atracción del público. Algunas calles de su país natal llevaron su nombre y un funcionario público está indaganado para denominar a una plaza como Iván. Alguna vez jugo de chico ahí.
Al descender de un avión en Madrid, sufrió nuevamente la sensación de parálisis, pero esta vez fue para siempre. Su cuerpo dijo basta.
Él se encuentra internado en su casa con una señora mayor que lo cuida cordialmente. Está pensando en quitarse la vida, no es una buna imagen la que está dejando.
2)
Invitó a esos tiernos hoyuelos envueltos en una larga cabellera de color claro a tomar unas copas, “Roxana” dijo ella con un pestañeo largo en forma modo de aceptación.
Amanecieron viviendo juntos en un humilde hogar. Al despertar el sol entra sin permiso. Ventana por la cual que se ve un pequeño parque donde juega Fiona. La perrita que le regaló ella para el tercer aniversario. A veces, los sorprende abriendo la puerta del patio. A él le cuesta mucho retarla.
Mañana cumplen cuatro años juntos. Él tiene un sencillo obsequio para ella. Roxana sabe que Iván no puede resistir la ansiedad de verle la cara de alegría. Una mirada acompañada de una sonrisa de ella alcanzó para que Iván corra a buscar el regalo. Al entregárselo, se encontró con un papelito que escribió: “Aunque parezca un simple exprimidor de naranjas, te estoy regalando la alegría de vivir que me entregas cada mañana que amanezco a tu lado”. Ella no pudo evitar hacerle el amor.
Iván tiene una escuela de tenis y ahora solo lo juega y no se detiene en el ranking. Nunca le gustaron los números.
Ya no viaja al exterior, no puede dejar de llevar al jardín al amor de su vida. Noelia sabe que son los quince minutos más importantes del día para él. Ambos lo disfrutan bastante, aunque ella tiene mucho sueño y le cuesta hablar. Él lo sabe por eso le alcanza con que responda, cada tanto, con algún gesto. Ayer, en lugar de saludarla en la mejilla le dio un pequeño beso en la boca. Ella le dijo que no le había gustado, que por favor no lo volviera hacer, él con una sonrisa complice y los ojos brillosos le dijo “perdón” aunque no estaba arrepentido. Ella no le creyó.
En el jardín la maestra citó a Iván y Roxana, para decirle que su hija, habla todo el día de un héroe tenista que tiene nombres de estadios y plazas. Los dos sonrieron al mirarse.
El rectángulo central color rojizo parecía diminuto ante la enormidad del estadio.
Se escuchaba el murmullo histérico de la multitud.
El tiempo era dictado por el sonido producido del impacto entre unas cuerdas y una esfera amarilla.
En los principales asientos se escuchaban lenguas que producían la mayor variedad de sonidos y expresiones.
El día esperado había llegado. El honor se presentaba en material de oro indivisible. La derrota era consolada por una copa de plata totalmente devaluada.
Los movimientos de uno de los aspirantes evidenciaban inocultables nervios. Esperaba con ansias la llegada de su rival, Iván.
Iván era el tenista más perfecto del circuito. No se encontraron puntos débiles. Parecía el mejor en todo lo que hacía. Una especie de superhombre. No le sobraba carisma. La sonrisa no era moneda corriente en su rostro. Los festejos eran extremadamente medidos.
Pero su imagen era la más cotizada del mercado. Su postura y figura, hubiera sido envidiada por cualquier rey vanidoso.
Ganando el partido que lo esperaba, se sepultaría para siempre como un prócer en la historia del tenis.
Sin embargo, millones de personas rezaban a su Dios Televisión para que Iván se presente rápidamente. Los medios estaban indignados con la tardanza del tenista. Preguntaban si se haría cargo de las fortunas que se estaban derrochando por su ausencia.
Transcurrió un tiempo considerable. Dos tonos musicales que pedían la atención del público los hizo silenciar completamente. Desde los parlantes, con sonido lluvioso, una voz anunció en varios idiomas. “Damas y Caballeros, tenemos la obligación de suspender el encuentro debido a la ausencia de uno de los protagonistas. Lamentamos las molestias. Las entradas se encuentran a su disposición en boletería”.
La gente deshabitó el estadio con indignación. Se escucharon algunos insultos. Dos minutos después solo quedaba el señor que vendía panchos. Vació el agua en la cancha con total impunidad. Siempre lo había querido hacer.
De todas formas el misterio navegaba por las mentes de cada ser humano. Una preguntaba estaba instalada en el inconsciente colectivo.
¿Dónde estaba Iván?
Dejó su celular cargando en el hotel ubicado seis cuadras y media de la final de tenis. Se encontraba realizando pasos largos y ligeros. Vestía una remera de color magenta ajustada y bermudas anchas azules. La ropa oficial se encontraba en el bolso junto con sus mejores extensiones de su brazo derecho. No pensaba en nada, solo silbaba una canción que había escuchado en la película Kill Bill. Insistía en sus oídos pero no le parecía agradable.
De repente, El hombro derecho llamó la atención de sus pensamientos. Una molestía comenzó a aumentar. Cada paso intensificaba su dolor. Dejó de silbar y su cuerpo transmitió a su cara una seriedad intensa. El dolor de su hombro derecho fue rápidamente contagiado a su bícep del mismo lado. La preocupación ahora angustiaba. El dolor se transmitió a su mano que comenzó a temblar. Cuando sus cuadriceps derechos se contrajeron, un conjunto de lágrimas desafiaban la gravedad. La angustia inundo su ser.
Se detuvo asustado, nervioso. No tenía respuestas.
Pronto su retina recordó un artículo que había leído pocos días atrás sobre la Hemiparesia: debilidad de la mitad derecha o izquierda del cuerpo. Lo leyó como algo totalmente ajeno, ahora lo sentía en carne propia.
La presión lo gobernó al pronunciar en voz alta “debo llegar al partido”. Solo intensificó el dolor extirpando unas cataratas de gotas silenciosas. Algunas tenían como destino la comisura de sus labios, otras, menos afortunadas, se evaporaron en el cemento.
El desconsuelo fue disimulado cuando una agradable voz femenina preguntó: “¿Se encuentra bien?”. “Estoy descansando, gracias” balbuceó preocupadamente sin levantar la mirada.
Cerró sus ojos y comenzó a procesar:
Ya no puedo ir al partido.
Ya no puedo jugar más.
Ya no puedo ser el número uno.
Y ahora qué?
No llegaré a ser número uno
Esta última frase quedo rebotando en su cabeza. Tomando velocidad ante cada repercusión. Cada impulso de repetición interior causaba una sensación diferente. Por un instante su dolor amainó. Ahora no sentía su cuerpo y su mente reiteraba esas palabras que sanaban dentro de él. Por un momento, surgió un agradable sabor al pronunciarlas. La frase seguía masticándose por su boca pero ahora comenzó a sonreír. Pocos segundos después, la risa era carcajada. Se sentía muy bien.
No iba a ser el número uno pero el reía. Pensó en su madre y en su padre ya no podría responder a sus exigencias. Simplemente no podía aunque quisiera. La felicidad era quitar esa presión que pedía una excelencia inhumana.
Se sintió tranquilo, sonrió y relajó su cuerpo al máximo.
Como si su organismo había cumplido su objetivo, ahora se sentía libre de dolores y molestias. Y la potencia física recorría nuevamente su cuerpo.
Alzó su mirada y divisó que la muchacha continuaba estoicamente frente a él. La observó detenidamente y pensó que se encontraba ante un ángel. Su mirada le inspiraba paz. Cuando ella desplegó una sonrisa inevitablemente contagiosa, Iván respondió sin que ella preguntara, “Estoy bárbaro, gracias”.
Si decides que Iván continúe camino a la final de tenis pasa al punto 1.
En cambio, si decides abandonar el partido pasa al punto 2.
1)
Sus potentes piernas, en pocos segundos, lo llevaron, a una velocidad desconocida, al estadio. Logró encontrar a los jueces y a su acérrimo rival. No sintió vergüenza al inventar un supuesto robo de dos criminales armados con misiles de guerra.
El juez consultó con el oponente que aceptó con algunas dudas.
Cumplió con el desafío casi sin público. En una hora venció a su rival. Mantuvo el primer lugar del ranking durante varios largos años.
Fue el máximo referente del deporte. Dos estadios de Nueva York y Londres utilizaron su nombre para obtener más atracción del público. Algunas calles de su país natal llevaron su nombre y un funcionario público está indaganado para denominar a una plaza como Iván. Alguna vez jugo de chico ahí.
Al descender de un avión en Madrid, sufrió nuevamente la sensación de parálisis, pero esta vez fue para siempre. Su cuerpo dijo basta.
Él se encuentra internado en su casa con una señora mayor que lo cuida cordialmente. Está pensando en quitarse la vida, no es una buna imagen la que está dejando.
2)
Invitó a esos tiernos hoyuelos envueltos en una larga cabellera de color claro a tomar unas copas, “Roxana” dijo ella con un pestañeo largo en forma modo de aceptación.
Amanecieron viviendo juntos en un humilde hogar. Al despertar el sol entra sin permiso. Ventana por la cual que se ve un pequeño parque donde juega Fiona. La perrita que le regaló ella para el tercer aniversario. A veces, los sorprende abriendo la puerta del patio. A él le cuesta mucho retarla.
Mañana cumplen cuatro años juntos. Él tiene un sencillo obsequio para ella. Roxana sabe que Iván no puede resistir la ansiedad de verle la cara de alegría. Una mirada acompañada de una sonrisa de ella alcanzó para que Iván corra a buscar el regalo. Al entregárselo, se encontró con un papelito que escribió: “Aunque parezca un simple exprimidor de naranjas, te estoy regalando la alegría de vivir que me entregas cada mañana que amanezco a tu lado”. Ella no pudo evitar hacerle el amor.
Iván tiene una escuela de tenis y ahora solo lo juega y no se detiene en el ranking. Nunca le gustaron los números.
Ya no viaja al exterior, no puede dejar de llevar al jardín al amor de su vida. Noelia sabe que son los quince minutos más importantes del día para él. Ambos lo disfrutan bastante, aunque ella tiene mucho sueño y le cuesta hablar. Él lo sabe por eso le alcanza con que responda, cada tanto, con algún gesto. Ayer, en lugar de saludarla en la mejilla le dio un pequeño beso en la boca. Ella le dijo que no le había gustado, que por favor no lo volviera hacer, él con una sonrisa complice y los ojos brillosos le dijo “perdón” aunque no estaba arrepentido. Ella no le creyó.
En el jardín la maestra citó a Iván y Roxana, para decirle que su hija, habla todo el día de un héroe tenista que tiene nombres de estadios y plazas. Los dos sonrieron al mirarse.
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